XII
Ebúrneas lumbreras que el sudario
a la sombra tejen;
jóvenes esbeltas cuyos hábitos del sándalo
la esencia desprenden;
en el atrio las tupidas rosas,
y sobre el muro la paloma,
del poeta los ahogados sollozos sienten.
XIII
Morena que me esperas
junto al rumor del agua
al pie de un alta haya
en que proficua sombra diera
al suelo que pisas descalza;
morena de leña encendida,
de cabellos cual gacelas
que cayendo de la montaña,
paran en la fuente de tu boca
que leche y miel mana;
morena de ojos de obsidiana,
dientes cual rebaño de ovejas,
blancas todas y esquiladas,
tu voz mis sentidos embelesa,
tu cuerpo destila mirra aromada;
tu cuello es una torre reforzada
en que cuelgan escudos relucientes;
tus pechos son dos liebres
que jugado solas en un páramo,
se encuentran a la tarde entre los nardos;
tu vientre es de macizo roble
y tus pechos, como dos montes
de gran espesura elevados sobre un llano;
morena que me esperas,
ávido estoy de tus amores.
XIV
Para quien de la infiel amores tiene,
¿qué ostenta la vida de aliciente?
Si ya quien amores tiene
de celos cuánto se muere,
más de mil veces se muere
quien de la infiel amores tiene.
¿qué ostenta la vida de aliciente
para quien de la infiel amores tiene?
XV
Tornasolado vientre
que al raudo vuelo
sobre los rosados árboles
pasa el campo seco;
ave que rapaz
la presa entre las garras
con el pico depreda
y en pose solemne;
pasa el campo seco
hasta el azul cielo
y en él se pierde.
XVI
Como los soberbios picos de las sierras,
así el campo en una nube envuelto;
y en la niebla en el campo mis ojos presos
en que ni mis pasos oír puedo.
Ya la lluvia mas ni mi sombra,
ya la lluvia mis prendas moja.
Que en la niebla en el campo y en la lluvia mis ojos presos,
guíame el cantar de aves lejos
si no la esperanza de llegar a puerto.
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